En 1934, fuimos los primeros fabricantes en Sudamérica de bocinas para vehículos. En aquel entonces realizábamos bocinas de vacío, ya que por esos tiempos tenían un diseño el cual se podían adaptar fácilmente a los diferentes tipos de automóviles.

    Con el correr de los años fuimos evolucionando tecnológicamente, elaborando bocinas de aire comprimido y eléctricas, entre otros productos. Lo que nos dio reconocimiento en el mercado y nos permitió proveer a industrias de automóviles, locomotoras, subterráneos y máquinas agrícolas.

    Más de 70 años nos respaldan, en calidad y prestigio, lo que hace que Cabot sea la marca al momento de elegir una bocina.